El dilema de Microsoft

Las grandes apuestas de la Xbox 360, especialmente en fin de año y en su territorio fetiche, Estados Unidos, han sido juegos, como la mayoría de su catálogo, destinados a un público muy hardcore: Medals of Honors, Call of Dutys, Guitar Heros, Halos…Sin embargo, con la salida de Kinect debe plantear una estrategia distinta. ¿Cómo vender algo radicalmente diferente a la anterior filosofía de la consola?

La Xbox 360 es una consola que inmediatamente asociamos al shooter. Reducirla solo a eso es absurdo: el catálogo de la 360 está repleto de magníficos juegos de aventuras, RPG, simuladores deportivos o de carreras…

Pero es la imagen que permanece: si pensamos en un juego exclusivo de Xbox 360, seguramente nos venga el Halo a la cabeza. Y las cifras de ventas dicen lo mismo: de los 10 juegos más vendidos de la plataforma, solo 2, el GTA IV y el Fable II, en 4ª y 7ª posición, no son “de tiros”.

Kinect, como ya saben nuestros lectores, es una plataforma totalmente diferente. No parece probable que la gran mayoría de jugadores hardcore seguidores de la compañía apuesten por él. Por tanto, debe centrar sus esfuerzos tanto en nuevos usuarios como intentar arañar cuota de mercado de los jugadores casual de Wii.

Hablando de Wii, Microsoft no puede imitar la campaña de ventas de la blanca de Nintendo a finales de 2006. Wii ofrecía, con su revolucionario mando, Wii Sports y Wii Play; pero también el más que extraordinario Zelda Twilight Princess y los correctos Red Steel y Call of Duty 3 para sus fans de toda la vida.

Por contra, Kinect no ofrece ningún título para su público habitual. Kinect Sports, Adventures, etc, son poco más que clones HD y sin mandos de los citados Wii Sports y Wii Play. La única esperanza, Fable III, ha sido confirmado que usará Kinect “en un futuro” sin fechas a día de hoy.

Bien se puede argumentar que Kinect no necesita juegos hardcore, que para eso está el magnífico catálogo de la propia consola que no usa Kinect. Pero es que encima parece difícil implementar juegos como el Halo, el GTA, un Madden o un FIFA  para una plataforma como Kinect.

Hay un último aspecto de Kinect que choca con la anterior filosofía de Microsoft: el online. Si el Xbox Live está considerado, mal que le pese a la competencia, el mejor sistema para jugar online; Kinect está pensado para jugar en compañía. Pero en compañía humana, cercana, alguien a quien poder pegar un empujón cuando estás bailando o una torta involuntaria cuando juegas al tenis.

Nadie duda de que Kinect, por lo revolucionario que resulta y por el peso de Microsoft detrás, va a ser todo un éxito. Sin embargo, nos intriga cómo va a ser capaz de compaginar la promoción de Kinect con la de los títulos hardcore para su público habitual. Nintendo consiguió que todos los que tenían un Gamecube se compararan una Wii, y aparte, de sumar ingentes nuevos jugadores casual. ¿Será capaz de Microsoft de plantear y vencer la misma batalla?

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