Rune Factory Frontier: Un delicioso JPRG con toques de Farmville



Neverland es famoso por crear una de las sagas con más éxito en el país del Sol Naciente: Harvest Moon. Sus entregas en DS y GameCube (solo en Japón) partían de una base muy sencilla: cuidado y control total de una granja. Factory Frontier reduce esa simulación a solo una parte del juego para desarrollar un JRPG de los de toda la vida. La mezcla, aunque parezca extraña, es todo un éxito.

En primer lugar, hay que decir que nos encontramos ante un RPG clásico. Debemos luchar con monstruos para ganar experiencia, gestionar un sinfín de objetos y relacionarnos con muchos personajes secundarios para poder avanzar en la historia. En este caso, manejamos a un solo protagonista, y las batallas serán de acción en tiempo real.

La historia, por tanto, es la de siempre: un héroe amnésico al que pondremos nombre llegará a un nuevo lugar, Trapoli. Allí encontraremos una chica, Mist, que parece recordarnos, así como nosotros a ella. Tras empezar a descubrir las bondades de la agricultura descubriremos que regando unas misteriosas plantas llegaremos a la isla flotante que hay sobre nuestro pueblo…Allí empezará a forjarse la aventura.

Como ya hemos dicho, uno de los pilares del juego es la gestión de nuestra granja. Básicamente, deberemos limpiarla de piedras y maleza, comprar semillas y regarlas y cuidarlas. Es bastante intuitivo, pero también laborioso. Pero gracias a lo que obtengamos en la granja podremos obtener dinero, fabricar armas u objetos e incluso hacer recetas de cocina.

El otro pilar son las mazmorras. Cada una de ellas básicamente está formada por grandes salas conectadas, sin mucha pérdida pero con muchos monstruos. En cada sala aumentará el nivel de estos, hasta llegar al jefe de cada mazmorra. Hay pocas mazmorras, pero cada una de ellas es muy larga y deberemos tener un nivel bastante alto y unas armas de calidad para completarlas.

El sistema de lucha es de acción en tiempo real. Aparte de diversas armas que compremos o incluso fabriquemos, al avanzar un poco en el juego podremos hacer uso de las Runas, que nos darán poderes mágicos. Además, será clave en cada mazmorra cultivar en los terrenos destinados para ello. Recolectar esas plantas será prácticamente la única manera de mantenernos con vida.

Contamos con una barra de vida (HP) y otra de Runas (RP). Cada acción que hagamos, desde arar el campo a usar magias, consumirá nuestros RP. Y cuando estos lleguen a 0, todo lo que realicemos nos empezará a restar HPs. La manera de recuperarnos será ir a unos baños termales por un módico precio, o mejor y más barato, acostarnos en nuestra cama antes de las 11 de la noche.

Y es que no lo hemos mencionado, pero el juego sigue unos tiempos que son absolutamente fundamentales en nuestra partida. Nuestro “año” tiene 4 meses, cada uno de ellos de una estación (empezamos en primavera), 7 días a la semana y días de 24 horas. Para el reloj in-game, un segundo real es más o menos un minuto del juego.

Manejar los tiempos es vital. Hay mazmorras y objetos que solo aparecen en una estación determinada. Las tiendas cierran el domingo. Por encima de todo, cada vegetal que cultivemos depende la época de año: podremos cultivar tomates en verano pero no en invierno. Además, también hay diferentes climas, y si llueve, obviamente no hará falta regar las plantas.

Como todo RPG, la relación con los secundarios es muy importante, y en nuestro pueblo, aunque sea pequeño, encontramos todo tipo de gente. Se agradece que en el menú principal aparezca un apartado donde podamos ver la relación con nuestros vecinos. Más que nada por algo muy curioso: al finalizar el juego, podremos casarnos con una chica

En efecto, podremos llevarnos al altar a una de las 12 “amigas especiales” que encontremos en la aventura. Cada aparición de una de ellas viene precedida por una pequeña escena de animación, más que nada para saber cuáles están en el mercado. Para ligárnoslas, habrá que cumplir una serie de requisitos y regalarla cosas. No será sencillo.

Los gráficos son aceptables, y salvo alguna textura, el juego se desarrolla muy fluido. Especialmente destaca nuestro pueblo, muy bonito y bien recreado. Lo malo son los tiempos de carga, cortos pero que aparecen con demasiada frecuencia. La música no pasará a la posteridad, la verdad

Una de las cualidades más sobresalientes del juego es la duración. Si queremos completar la historia y casarnos por ejemplo con Mist, la coprotagonista, que nos “exige” tener una granja de ensueño, no tardaremos menos de 45 horas. Además, incluso tras acabar la misión principal, podremos seguir recorriendo las mazmorras o “cultivar” las relaciones con las otras gentes del pueblo. Vamos, que el juego prácticamente no tiene fin.

El mayor lastre del juego es que está en inglés. Aunque para comprar objetos o hablar con los aldeanos no hace falta ser nativo de Cambridge, con el tema de la granja no sucede lo mismo. Aparecerán multitud de nombres de plantas, semillas o instrumentos de labranza que son bastante importantes y en absoluto forman parte del vocabulario de la lengua de Shakespere del español medio.

En resumen, Rune Factory Frontier es uno de los mejores RPG del catálogo de Wii. Largo pero muy entretenido, la dualidad mazmorras-granja nos permite disfrutar tanto de acción como de momentos tranquilos a nuestro antojo. Y el añadido de poder casarnos es tan original como interesante. Y seamos optimistas: a todo el mundo le hace falta practicar inglés.

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