Muramasa: The Demon Blade o cómo reconciliarse con el público hardcore de Wii

Después de que Vanillawere creara la última obra maestra para PS2, el fantástico Odin Sphere, muchos se sorprendieron cuando se pusieron a trabajar en un proyecto para la consola familiar por excelencia, la Wii.

Cuando por fin ha llegado a nuestras consolas, tras un año irregular para la Wii, nos planteábamos una duda: ¿cómo iba a funcionar un título tan alejado del catálogo habitual de la consola como este Muramasa?

Muramasa, The Demon Blade, es un juego de acción en 2D, un “beat-em-up” de los de toda la vida de avance lateral. El juego nos cuenta dos historias ambientadas en un Japón de la época del Shogunato Tokugawa, diferenciadas desde el comienzo y que empezarán a entrelazarse a medida que avanza la partida: la de la princesa Momohime y el ladón Kisuke. Todo ello, en un mundo mitológico que puede que os recuerde de otras obras japonesas (¿acaso no os suena la diosa Amateratsu, por ejemplo?)

Durante la primera de ellas, veremos como el cuerpo de Momohime, una singular princesa, es poseído por el demonio espadachín Jinkuro a falta de otro mejor para conseguir un macabro objetivo: conseguir una espada forjada por el legendario herrero Muramasa para poder desafiar a los dioses del cielo y el infierno y recuperar su cuerpo verdadero. Durante el recorrido, deberá conseguir nuevas espadas para ir avanzado por todo Japón evitando a los malvados monjes mientras debe mantener vivo tanto el cuerpo de Momohime como su alma, que acompaña al demonio en todo momento.

La segunda es menos profunda pero más misteriosa: el ladrón Kisuke no recuerda nada de su vida, pero es perseguido por un crimen que no recuerda.  Porta también una Muramasa, una espada demoníaca. Y en su camino se cruzará con Momohime (la escena en que se encuentran en unos baños termales es antológica)

Se ha prescindido de cualquier intento de aprovechamiento de las cualidades del mando de Wii, para que el control sea el de los juegos de acción de toda la vida: un botón para golpear y enlazar combos, otro para usar objetos, otro para cambiar de espada (podremos llevar hasta 3 equipadas al mismo tiempo) y otro para usar el poder especial, que dependerá de la espada equipada. Es reseñable que se puede utilizar tanto la combinación WiiMote+Nunchaku, como Mando de GameCube como WiiMote+Mando Clásico, siendo la más cómoda esta última.

Pero si por algo destaca Muramasa es por su ambientación, sencillamente magistral. Mientras avanzamos por los enormes mapas en 2D veremos unos fondos con una belleza y calidad que nos puede costar creer que sean de Wii. Con el estilo del dibujo del Japón de esa época y una banda sonora también acorde a la época, la inmersión en el juego es total. Si avanzar por un bosque o una aldea con las montañas de fondo es hermoso, recorrer ciudades como Edo o Yamato no tiene precio. Voces en japonés claramente diferenciadas (Momohime no hablará de la misma manera ni tendrá el mismo tono cuando el demonio Jinkuro tenga poseído su cuerpo que cuando no) y una muy lograda traducción al castellano completan este juego de acción con algún toque de RPG, como el desarrollo del árbol de desarrollo de las espadas Muramasa.

Cada historia ocupa unas 10 horas, pero la duración aumenta al haber 3 modos de dificultad (el tercero habrá que desbloquearlo) y ser necesario pasárselo más de una vez, como ya ocurría en el Odin Sphere, para descubrir todos sus secretos. La curva de dificultad, además, está my bien implementada

Sus únicos peros son, por un lado, su falta de un modo historia en modo cooperativo, pues la unión de Kisuke y Momohime haría temblar nuestras televisiones.Y por otro, que la propia historia, sobretodo al principio, puede ser algo liosa, recorriendo el mundo sin saber muy bien porqué vamos tal sitio o qué ha pasado al derrotar a tal personaje

En resumen, nos encontramos ante una de las mayores joyas de todo el 2009, no solo para Wii; y diseñado para ese público “hardcore” al que Nintendo regala pocas alegrías. Con una muy buena jugabilidad y una ambientación extraordinaria, nos garantiza un genial pasatiempo para una tarde fría de invierno, sobretodo si queremos jugar a la Wii y no tenemos cerca unos colegas con los que echar un Mario Kart, un Smash Bros o un Super Mario Bros Wii.

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